Cómo integrar la bollería salada en desayunos y meriendas
Las piezas de bollería salada funcionan igual de bien para un desayuno que para una merienda. Te damos opciones y te contamos cómo convertirlas en las estrellas de tu establecimiento.
En los últimos años, la bollería salada ha dejado de ser una opción ocasional para convertirse en una alternativa versátil y atractiva dentro de desayunos y meriendas. Estas piezas, desde el Stick de Queso hasta la Trenza de Barbacoa pasando por otros productos clásicos como las Empanadas, empiezan a ocupar un lugar predilecto en las cartas de panaderías, cafeterías y hornos que buscan ofrecer variedad y responder a las nuevas demandas de los clientes.
Y es que integrar bollería salada supone mucho más que añadir un producto extra: es una forma de diversificar la oferta, mejorar la experiencia del cliente y optimizar la operativa diaria. Además, gracias a las masas congeladas, es posible contar con alimentos con un sabor y textura incomparable que son capaces de adaptarse a la demanda sin complicaciones de manera sencilla, cómoda y rentable.
Eso sí, ofrecer bollería salada con éxito requiere algo más que disponer de un producto. Es necesario pensar en rellenos, formatos, presentación y combinaciones que encajen con los distintos momentos del día, desde un desayuno rápido hasta una merienda más informal. ¡Veamos cómo hacerlo!
1. Combina la bollería salada con ingredientes conocidos
Una de las claves para que la bollería salada funcione es jugar con sabores que los clientes reconozcan y disfruten, como el Snecken de Queso y Bacon o el Panini Kebab. El secreto está en mantener un equilibrio entre creatividad y familiaridad, evitando combinaciones que resulten demasiado arriesgadas para un desayuno o una merienda rápida y que, en cambio, sí estén presentes en el imaginario colectivo de la población.
2. Varía formatos y tamaños según el momento del día
No todos los clientes buscan lo mismo en desayunos y meriendas. Los croissants salados, por ejemplo, funcionan muy bien por la mañana, acompañados de café o infusiones. Para la merienda, las empanadillas (ya sean de pollo, pisto o atún y cebolla) permiten ofrecer porciones más ligeras y fáciles de consumir. Jugar con distintos formatos da sensación de variedad y ayuda a que la oferta se adapte a diferentes tipos de clientes y ocasiones de consumo.
3. Hornea al momento para la máxima frescura y presentación
Una de las grandes ventajas de la bollería congelada es que se puede hornear a demanda, garantizando una frescura y textura óptima. Para mejorar la experiencia del cliente, procura hornear justo antes del servicio o mantener un horno a baja temperatura para mantener las piezas calientes y crujientes. La bollería recién horneada, con el aroma y el dorado perfecto, aumenta notablemente la percepción de calidad. Productos como el Pañuelo Hot Dog lo demuestran con creces.
4. Presentación atractiva y práctica
La forma en que se presenta la bollería salada influye en la decisión de compra. Por algo dicen que una imagen vale más que mil palabras. Colocar las piezas en bandejas, con algún detalle de decoración, es muy buena idea para atraer la mirada del consumidor. Además, etiquetar cada producto con su relleno permite que el cliente identifique rápidamente sus opciones y facilita la venta.
5. Ofrece combinaciones con bebidas
Una manera sencilla de aumentar las ventas es sugerir combinaciones de bollería salada con bebidas. Napolitana de Bacon & Queso con café con leche o zumo de naranja; Pizza Mediana de York y Queso con un refresco… Proponer estas combinaciones en el menú o en la cartelería ayuda a guiar la elección del cliente y a crear desayunos o meriendas completas y resultonas.
Además de lo anterior, no tengas miedo de probar nuevos rellenos o formatos. Puedes ir introduciendo una o dos novedades al mes para medir la aceptación del cliente sin comprometer la oferta principal. También es buena idea recoger el feedback directo de los clientes para ajustar sabores, tamaños y presentaciones, afinando la oferta según lo que realmente funciona.
La bollería salada, por todo lo anterior, se posiciona como una herramienta flexible y beneficiosa para enriquecer desayunos y meriendas en panaderías, cafeterías y hornos. Con la combinación adecuada de rellenos, formatos, presentación y horneado al momento, se pueden crear experiencias que sorprendan a los clientes y optimicen la operativa diaria. Siguiendo estos consejos, cualquier establecimiento podrá integrar con éxito estas piezas en su oferta, aumentando la variedad, la satisfacción del cliente y la rentabilidad, ¡prometido!
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